Ya estoy de vuelta, que conste que pensé esperar un poquito más... la vuelta al cole en mi época era a mediados de septiembre, a estas alturas recuerdo exámenes de recuperación de matemáticas (mi asignatura favorita como intuiréis...) y el olor de los libros nuevos y el plástico con el que los forraba, las ganas de estrenar las pinturas, la tensión por saber quien sería mi profesora...y dejando atrás tres meses de vacaciones... no me extraña nada que la vuelta al cole fuera traumática.
Parece que apenas han pasado los años y sin embargo el recuerdo que tengo de la librería en la que compraba el material escolar queda muy lejos, ya ni siquiera existe como negocio, recuerdo al propietario atendiendo y fumando (algo impensable hoy en día), las colas de madres impacientes a lo largo del mostrador blanco, la luz de las barras fluorescentes (me declaro enemiga absoluta de la luz que generan), la lista de libros que no siempre tenían, las ceras Dash, las Manley, los rotuladores Carioca, las témperas Jovi, la goma Milán, el lápiz Staedtler, los bolígrafos Bic en azul y rojo, el pegamento Imedio cuyas gotitas se quedaban secas sobre el pupitre, las tijeras para "niños" con punta redonda que se supone que eran más seguras pero cortaban fatal, el bloc de dibujo...
Yo esperaba a mi madre mientras ella se hacía cargo de la lista, recuerdo que me colocaba muy cerca del muestrario de papeles de regalo, una larga columna con todos los papeles estirados... son esas pequeñas cosas en las que no reparas pero que con el paso de los años, un día como hoy, te das cuenta de que te han influenciado... ahí seguramente comenzó mi gusto por el papel impreso.
Comparando esos días con hoy en día y la cantidad de cosas que tenemos a nuestra disposición, me sale la frase de siempre,
si hubiera habido esto en mi época..., aunque bueno, yo no me he negado a no seguir disfrutando de todas esas cosas y me encanta visitar las secciones de papelería a primeros de septiembre para ver las novedades y siempre termino comprando algo, aunque sea un pack de folios de colores.
Y hablando de papel... es septiembre y en septiembre al igual que en enero en nuestra cabeza se agolpan un montón de buenos propósitos que no siempre cumplimos, aquí van algunas ideas para que nada se quede en el tintero y poder apuntarlo todo con el nuevo curso. No soy de agenda si no de libretas y como ya sabéis que la red es la calle de tiendas por excelencia allá van un montón de ideas, por cierto
OBNI es una tienda española que os dejará con la boda abierta así que no dudéis en visitarla.
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